Quizá deberíamos dejar de planear, y empezar a volar un rato

Te prometo un siempre.

Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido
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miércoles, 24 de enero de 2024

Lucie Silvas

Siempre he usado este blog como desahogo. Lo he usado (y lo sigo usando) cada vez que estoy henchida de algún sentimiento. A veces es rabia y frustración, otras amor y, en su mayoría, tristeza. También otras veces vengo y escribo buscando respuestas, como es el caso. Es la mejor manera de hablar conmigo y de contarme las cosas, de teorizar, de creer, de animar. Al fin y al cabo nadie me juzga tanto como yo lo hago y me sorprendo a veces al releer las cosas que escribo y pensar "ah, era eso".

Y ahora no se muy bien... Como estoy. Estoy como me dejan, creo. Quiero ayudar, y no puedo. Quiero ayudarme y no sé. 

Hace poco me di cuenta de por qué me gustaba tanto subir en moto y por que me lo pasaba tan bien. Cuando empecé a subirme de butakera no tenía nada que perder. Disfruté del descubrimiento, la adrenalina y el aprendizaje más de lo que lo hubiera hecho en cualquier otro momento de mi vida. Después me seguí subiendo pero ya no desconectaba de todo como lo hacía antes y mi cabeza seguía funcionando como si no estuviera ahí.

El miércoles pasado, sin yo contar con ello, me volví a subir, sin nada que perder. Y volví a sentirlo de nuevo aunque fuera un trayecto pequeño y estuviera lloviendo. Volví a desconectar y a no pensar en nada en cuanto me agarré solamente con una mano y me apoyaba con la otra.

 No sé qué soy y, sobretodo, no sé qué hacer. Cuando no sabes es cuando más duele.

No me siento preparada para salir de casa. Ni para seguir con las prácticas de conducir, ni quedar con nadie, ni ensayar. Mucho menos para entrenar. Me gustaría recluirme en casa, pero la mujer que estaba y sabía estar consigo no se donde está. Me siento dependiente y me da ansiedad pasar sola mucho rato. Ya no sé estar si hacer nada, con lo que yo lo he disfrutado. Quisiera encerrarme a dormir en casa durante un tiempo, hecha un ovillo, y despertar con una verdad reveladora y dispuesta a enfrentarme a todo.

Lo siento si no soy capaz de hacer todo lo que necesitas. 

Las heridas del alma son las que más tardan en curar y yo soy toda una. 

Que pase otro día más. Dejarse fluir por lo que te pida. Volver, poco a poco. Volver, como Almodóvar 

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